¿Existe
alguien en Málaga que no haya comido Lomo en manteca alguna vez, o un plato de
los montes?, ¿Quién no ha ido al Puerto de la Torre o a Los Montes de Málaga a
comer a un restaurante?... Si existe alguien así, es que
no es de Málaga.
Para quienes se dedican a la restauración en una zona
como las citadas anteriormente o cualquiera de los pueblos de interior de la
provincia, el lomo en manteca es una condición necesaria e imprescindible que
debemos cumplir en sus cartas, ya que no existe una cosa más típica y más
nuestra que este guiso.
No es su complejidad, sino su laboriosidad, la que no
nos invita a atrevernos en casa a hacerlo; pero creo que con estos sencillos
pasos, van a descubrir una forma de cocinarlo muy fácil que seguro les facilitará el aventurarse a realizarla en una
variante muy novedosa.
En
mi opinión, el éxito de esta receta reside en que el Secreto de cerdo es un
elemento con mucho más cartel que el Lomo y más sencillo de manejar en la
cocina de un hogar donde el espacio es una carencia inherente. Además de esto,
es indudable que el sabor del Secreto gana en goleada al del Lomo por suavidad
y elegancia, de ahí que si tratamos bien el producto tenemos ante nosotros un
resultado mejorado de la receta original.
INGREDIENTES
Secreto de cerdo (2 Kg.) Orégano Ajo
Clavo de especia Sal Pimienta negra molida.
Pimentón dulce Vinagre de vino blanco Agua
Manteca blanca de cerdo (1’5
Kg.) Tomillo fresco
En primer
lugar, vamos a preparar el Secreto cortándolo y limpiándolo de toda la grasa
posible, para ello utilizaremos un cuchillo de punta con el que haremos
incisiones con mucho cuidado.
En un cubo pequeño y limpio, o bien en una cacerola
profunda, vamos a preparar el adobo en el que maceraremos la carne durante al
menos unas tres horas. Este adobo va a consistir en un buen puñado de sal,
pimienta, clavo, un ramita de tomillo, orégano abundante, una cabeza de ajo sin
pelar y machacados y pimentón dulce en cantidad generosa.
Todas estas especias las mezclaremos muy bien en seco
antes de agregar el vinagre y el agua. Una vez mezclado todo, dispondremos dos
partes y media de agua por cada parte de vinagre que echaremos sobre el conjunto
de especies dándole un triturado con la batidora de forma que se unan todos los
ingredientes por igual.
Sobre este adobo, iremos poniendo los filetes de
Secreto con una mano, mientras con la otra movemos de forma constante todo el líquido.
Para ello aconsejo introducir la mano en el adobo sin ningún reparo para
conseguir una perfecta impregnación en todos los tacos de carne, puesto que al
apilarse dentro del recipiente corremos el riesgo de que en las zonas donde se
tocan los trozos de carne no penetre el aliño.
Pasadas alrededor de unas tres horas, colocaremos en primer
lugar una olla con la manteca blanca a fuego moderado en la que, una vez esté
fundida, iremos introduciendo los filetes. Alcanzado este punto y de forma simultánea,
sacaremos del adobo los tacos de
carne e iremos marcándolos en una sartén para
que se sellen por fuera y sean sus propios jugos los que cocinen el Secreto en
la manteca sin necesidad de tener que calentarla demasiado.
Una vez terminada la operación de marcado de
todos los filetes, sumergiremos estos en la manteca a fuego lento de manera que
toda la carne en lugar de freírse, se confite manteniendo a fuego medio para
que el hervor suave sea ahora el que nos cueza el guiso de una forma
consistente y constante.
Transcurridos unos quince minutos, escoger un trozo pequeño, que nos
servirá a partir de ahora de comprobante, cortándolo para observar si la carne
está hecha. Si observamos que sale agua o bien tonos rosáceos al hacer el
corte, volver a sumergir la carne en la
manteca otro ratito; pasado éste escogemos de nuevo el mismo trozo y volvemos a
comprobar; de esta forma solo estropearemos un taco en unas necesarias
comprobaciones.
Finalmente, justo cuando esté cocida la carne y
vayamos a retirar del fuego, es el momento de añadir el pimentón, recomiendo
que se haga de forma generosa y que con la ayuda de la espumadera lo repartamos
por todo el guiso. No conviene que se fría el pimentón, porque amarga, así que una vez agregado éste,
cortaremos el fuego, siendo esta operación el remate del trabajo.
Terminado esto, sacamos los filetes con las pinzas y los ponemos en un recipiente que nos va
servir para dejar cuajar la manteca. Cuando temple todo un poquito, cubrimos de manteca,
que en este momento parece aceite, vertiendo ésta sobre toda la carne y
dejándola enfriar.
Pasadas unas horas, la manteca cuajará adquiriendo un
tono rojizo, que será más fuerte cuanta mayor sea la cantidad de pimentón que
hayamos puesto.
Por último, recomiendo tomarlo bien como aperitivo
troceándolo, o bien junto a unas patatas fritas, huevo frito, chorizo y pimientos
fritos, conformando el muy nuestro plato de los montes o en su versión potente
para los más valientes, las Migas. Dejo a su gusto la opción de comerlo frío o caliente,
de las dos maneras está bueno.
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ Buen provecho!!!!!!!!!!!!